Discurso del Sr. Jean-Marc Ayrault sobre el mantenimiento de la paz en entorno francófono

Discurso del Ministro de Asuntos Exteriores y Desarrollo Internacional, Sr. Jean-Marc Ayrault, en el marco de la Conferencia Ministerial sobre el mantenimiento de la paz en entorno francófon, Naciones Unidas.

(París, 27 de octubre de 2016)

Sra. Secretaria General de la Francofonía,

Señoras y Señores Ministros,

Señoras y señores Secretarios de Estado,

Señoras y señores Embajadores,

Señoras y señores Oficiales Superiores,

Señoras y señores:

En primer lugar, me gustaría darles un mensaje de bienvenida y agradecerles su presencia aquí en París para esta gran primicia: una Conferencia Ministerial sobre el mantenimiento de la paz en entorno francófono. Me complace mucho ser su anfitrión en nombre del Gobierno francés, en nombre del Ministro de Defensa, Jean-Yves le Drian, que se unirá a nosotros más tarde y quien, por cierto, concluirá nuestros trabajos. Pero también quiero agradecerles su asistencia en nombre de los copresidentes de esta conferencia, a quienes saludo muy en particular: Bangladesh, Senegal, Canadá y Alemania.

¿Por qué hemos organizados esta conferencia bajo este tema y en este marco?

Ante todo porque todos estamos conscientes de que vivimos hoy día en un mundo caótico, un mundo incierto, que obliga a desarrollar puntos de referencia y herramientas para hacer frente a los retos que se imponen a nosotros. Entre estos puntos de referencia, el multilateralismo ─y por lo tanto las Naciones Unidas─ son inevitables. Entre estas herramientas, las operaciones de mantenimiento de la paz son un instrumento esencial para la paz y la seguridad internacionales. Las cifras lo certifican: 71 operaciones desplegadas desde 1948; 16 desplegadas hasta ahora en todos los continentes; cerca de 120 000 cascos azules; 123 países comprometidos; un presupuesto de alrededor de 8 000 millones de dólares; y un reconocimiento internacional simbolizado por el Premio Nobel de la Paz, en 1988.

Para muchos hombres y mujeres en el mundo, la ONU es con frecuencia los cascos azules. Este es el momento de recordar el inmenso esfuerzo que hace la comunidad internacional, la Organización de las Naciones Unidas. Aprovecho este momento de apertura solemne para repetir aquí nuestra admiración con respecto a estos hombres y estas mujeres que, cada día, en entornos difíciles, ponen en marcha el mandato que se les ha confiado. Deseo rendir un homenaje a los más de 3 500 cascos azules, y entre ellos 111 franceses, que han muerto desde 1948 en el cumplimiento de su misión bajo los colores de la ONU. E invito a todos ustedes a levantarse para guardar un minuto de silencio.

Esta conferencia adquiere también todo su sentido ahora que el mantenimiento de la paz se encuentra en la actualidad hoy en un punto de inflexión. Un amplio proceso de reformas está en curso desde hace varios años. Informes de gran calidad ─me refiero a los informes Ramos-Horta y Rosenthal y, antes de ellos, al informe Brahimi─ han contribuido a esta toma de conciencia de la necesidad de reformar. Se tomaron diversas iniciativas en el Secretariado de las Naciones Unidas –lo retomaré más tarde─ y también lo hicieron varios Estados miembros. Quiero celebrar al respecto la Cumbre sobre el Mantenimiento de la Paz organizada por el Presidente Obama al margen de la LXX Asamblea General de las Naciones Unidas, así como la Conferencia de Londres que se llevó a cabo el pasado mes de septiembre.

Por último, la dimensión francófona del mantenimiento de la paz merece una atención particular. ¿Por qué? La ONU despliega hoy día 7 de sus 16 operaciones en un entorno en donde se utiliza por lo general el francés. Y ahí se encuentra 60% de su personal y 55% del presupuesto de las OMP. El espacio francófono ha visto de esta manera cómo se ha desarrollado un mantenimiento de la paz que yo calificaría de “nueva generación”: me refiero a la creación de la fuerza de reacción rápida regional en Costa de Marfil, a la brigada de intervención en la República Democrática del Congo, a la elaboración de un mandato en Malí integrando las amenazas asimétricas o incluso al enfoque global considerado en la República Centroafricana.

De forma paralela, y es importante estar atento a ello, las Naciones Unidas y los Estados miembros han identificado ciertas lagunas. La participación de soldados provenientes de los países contribuyentes francófonos ha aumentado ciertamente mucho en 15 años, gracias, en particular, a un trabajo riguroso efectuado en asociación con la Organización Internacional de la Francofonía y el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de las Naciones Unidas. Pero estos soldados francófonos sólo representan actualmente 26% del personal.

Verdaderos progresos deben hacerse todavía, pues el éxito de la misión de los cascos azules depende ampliamente de su capacidad para interactuar con las poblaciones locales, en particular, cuando estas Operaciones de Mantenimiento de la Paz incluyen en su mandato la protección de civiles, el fortalecimiento del Estado de Derecho, la protección de los Derechos Humanos o la asistencia electoral.

Por todas estas razones, nos parecía primordial organizar este encuentro. Me congratulo de que hayan respondido tan numerosos a mi invitación: eso demuestra una vez más la imperiosa necesidad de reflexionar juntos acerca de lo que el mantenimiento de la paz puede ser y en lo que debe convertirse.
Señoras y señores:

Francia cree en el mantenimiento de la paz y se inscribe plenamente en él. Más allá de nuestra contribución en hombres ─cerca de 900 Franceses─ y de nuestra contribución financiera (cerca de medio millón de dólares al año), Francia defiende un mantenimiento de la paz imparcial e innovador, y la motiva una voluntad: permitir una solución duradera de los conflictos y prevenir su estancamiento, in situ o en el Consejo de Seguridad.

Francia, ustedes lo saben, aporta también, con sus propias operaciones, un apoyo militar y de seguridad esencial a las OMP bajo el mandato del Consejo de Seguridad: ayer en Costa de Marfil gracias a la operación Licorne o en República Centroafricana con la operación Sangaris; hoy día en el Sahel y, de manera singular, en Malí con la operación Barkhane.

Yo mismo, en mis recientes viajes, pude comprobar plenamente in situ la magnitud del compromiso y la dedicación de los cascos azules en Líbano, en Malí adonde viajé con mi homólogo alemán, en RCA o en Costa de Marfil.

En la actualidad, Francia tiene la intención de proseguir y fortalecer su compromiso en favor del mantenimiento de la paz y esto en varias direcciones:

• comprometiéndose de manera significativa en la enseñanza del francés. Durante los próximos cinco años, Francia contribuirá a la formación lingüística de alrededor de 40 000 soldados quienes, en su mayoría, pueden llegar a desplegarse en operaciones de paz organizadas por las Naciones Unidas o la Unión Africana. Este esfuerzo, vamos no sólo a proseguirlo sino también a acentuarlo, en unión con nuestros socios de África, Asia o América Latina;

• comprometiendo 1.2 millones de euros suplementarios en los tres próximos años para el fortalecimiento de la preparación lingüística y cultural de los cascos azules. Francia intensificará su apoyo, en particular, en los centros de formación para las operaciones de mantenimiento de la paz, y también organizando “formaciones de formadores” en francés, en París a partir de 2017;

• contribuyendo, de manera excepcional y con un monto de 2 millones de euros, a los programas estratégicos del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz y del Departamento de Apoyo a las misiones de las Naciones Unidas dedicados a la mejora de las capacidades de los contingentes. Se trata aquí de ayudar a la puesta en marcha de las prioridades identificadas por el informe Ramos-Horta, cuyo costo total ha sido evaluado en 6 millones de euros: se hará hincapié en el Estado de Derecho, en la reforma del sector de la seguridad, en una mejor coordinación de la planificación de las OMP y en la formación;

• apoyándose en una red a más de 300 militares y policías adscritos, en particular, en escuelas coordinadas por nuestra cooperación militar, que se implican en el fortalecimiento de las capacidades de nuestros socios, en especial africanos.

Pero, señoras y señores ministros, secretarios de Estado, señores embajadores, señoras y señores: la paz no se gana únicamente en el terreno de la seguridad. Esto es una convicción profunda, que espero sea compartida por todos aquí. La respuesta para los que intentan oponer las culturas, los países y los pueblos pasa por la solidaridad. La respuesta para los que instrumentalizan la miseria y la pobreza con el fin de difundir su mensaje de odio y violencia pasa también por el desarrollo económico y social. La respuesta para los que intentan desestabilizar Estados pasa también por el fortalecimiento de su resiliencia, como la de los protagonistas locales.
Seguridad y desarrollo se encuentran estrechamente vinculados. Debemos invertir en la prevención de los conflictos y tratar en primer lugar las fragilidades de las que se alimentan las crisis: el desempleo que afecta a los jóvenes y los hace vulnerables al reclutamiento en movimientos armados o terroristas; las tensiones entre refugiados y poblaciones que los reciben; la ausencia de servicios públicos en ciertas partes de los territorios; las tensiones sobre los recursos naturales; la profundización de desigualdades… En este sentido, el tema de la educación es crucial.

Por ello es preciso hacer un enfoque global con el fin de fortalecer la continuidad entre la urgencia, la reconstrucción y el desarrollo. Para ganar la paz, debemos actuar sobre las causas profundas de los conflictos, con respuestas que articulen ayuda humanitaria y proyectos de desarrollo. Francia adapta su dispositivo para tomar en cuenta este imperativo. Se tomarán diversas decisiones en las próximas semanas para reforzar los medios dedicados a la respuesta a las crisis y a la lucha contra las vulnerabilidades en los países frágiles. Pero, desde ahora, Francia ha decidido aumentar su presupuesto de ayuda pública al desarrollo. Este es el caso actualmente en el marco del examen de la ley de finanzas para 2017. Me comprometí personalmente: quiero que Francia esté a la altura de sus palabras y que traduzca sus palabras en actos y en actos de solidaridad.

Por último, me gustaría hablar brevemente acerca del compromiso de las organizaciones internacionales presentes el día de hoy.

Me refiero naturalmente a las Naciones Unidas y al profundo movimiento de reforma valerosamente emprendido por Ban Ki-moon, tanto sobre el mantenimiento de la paz como en otros ámbitos. Es importante, en particular, que la nueva herramienta de generación de fuerza establecida por las Naciones Unidas se emplee lo mejor posible para hacer frente a los retos específicos de cada OMP, pues hay especificidades para cada una de ellas. La definición de un límite mínimo deseable del vivero francófono me parece en este sentido prioritario.

El papel de la Organización Internacional de la Francofonía es también indiscutible y celebro el compromiso personal de Michaëlle Jean, aquí presente y quien se expresará ante nosotros también. La OIF ha sabido hacer del fortalecimiento del aprendizaje del francés una prioridad y se ha movilizado en particular en favor del desarrollo de la red de conocimientos, de experiencia y de formación francófona para las operaciones de paz. Aprecio todo el valor que representa esta contribución.
La asociación de la Unión Europea con la ONU es, por lo que a ella se refiere, un elemento fundamental de la seguridad exterior de Europa. Me refiero en particular a nuestra cooperación con África, en apoyo a las capacidades de la Unión Africana, que permitió el despliegue de unas treinta misiones. Quero aprovechar este momento para elogiar los esfuerzos considerables de los dirigentes, de los presidentes y de los gobiernos de los países africanos que llevan a cabo un notable trabajo.

Por último, para mí es importante celebrar la determinación de la Unión Africana para fortalecer su implicación en las operaciones de paz, en particular, destinando para ello financiamientos específicos. Cabe recordar que Francia contribuye a la formación de 25 000 soldados africanos al año a través de sus fuerzas pre posicionadas en Senegal, Gabón o Yibuti.

Habría por supuesto otros temas que abordar, en particular, la implicación de los protagonistas no estatales al servicio del mantenimiento de la paz, la vitalidad de las ONG que contribuyen cada día al respeto de los derechos y al fortalecimiento del Estado de Derecho, la inventiva de las empresas que proponen soluciones innovadoras al servicio del equipamiento de los contingentes o del desarrollo económico de los países que salen de las crisis.

Deseo que nuestros trabajos permitan definir buenas prácticas y métodos en entorno francófono. Pero estas prácticas y estos métodos deben poder aplicarse al conjunto de las zonas de crisis. Y es en este sentido que deseo que esta conferencia tenga una dimensión universal: no se limita a operaciones en entorno francófono por supuesto, pues atañe al conjunto de las intervenciones; este es por cierto el tema que había desarrollado cuando intervine, en la época en la que Francia presidía el Consejo de Seguridad, y que numerosos jefes de Estado y ministros vinieron a tomar la palabra en el Consejo de Seguridad sobre la protección de civiles en las operaciones de mantenimiento de la paz. Deseo que esta reflexión común, con países francófonos y no francófonos, sea de una ayuda eficaz para el próximo Secretario General de las Naciones Unidas, al igual que para la próxima conferencia sobre el mantenimiento de la paz organizada por Canadá –y saludo a su Ministro Stéphane Dion quien representa su país- durante el segundo semestre de 2017. Sería conveniente que estas conferencias se organicen anualmente, para que la comunidad internacional prosiga su movilización.

Para muchos ciudadanos del mundo, la ONU se encuentra, a menudo, simbolizada por los cascos azules.

Para terminar, me gustaría citar a Kofi Annan en 2004 en un mensaje a los cascos azules que decía: “Las misiones de mantenimiento de la paz no bastan para poner un término a los conflictos, pero constituyen la mejor esperanza de una paz duradera”. El despliegue de una Operación de Mantenimiento de la Paz es ciertamente una respuesta a corto o mediano plazo a una situación de crisis. Pero es también la demostración de una voluntad colectiva: la voluntad de prevenir los conflictos mediante una acción disuasiva, de impedir las violencias y de proteger las poblaciones civiles. Y ésta es nuestra misión, y esta es nuestra responsabilidad. Quienes están aquí están todavía más conscientes que otros pero estoy seguro que, con nuestros trabajos, estaremos todavía más a la altura de este reto fundamental.

Les agradezco su atención y, una vez más, bienvenidos./.

publicado el 15/11/2016

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