Entrevista de Laurent Fabius para les Echos : « Las empresas nunca estuvieron tan activas sobre el clima »

Globalmente, estima usted que los ámbitos de negocios cambiaron de óptica con respecto a la cuestión del calentamiento? Lo percibe usted en esta COP?

Sí, el cambio de enfoque es real. Hasta ahora, la lucha contra el cambio climático giraba en una suerte de circulo vicioso: muchas empresas y actores financieros estaban escépticos y esperaban decisiones políticas para actuar; los gobiernos, por su parte, esperaban una movilización de las empresas. La apuesta cambió por completo. Ahora, la mayoría de los gobiernos se compromete. Al día de hoy, 184 países sobre 195 comunicaron su contribución sobre lo que piensan hacer por el clima en los años venideros, la famosa INDC. Numerosas empresas integran la acción climática en sus actividades. Empresas de seguros, banqueros, agencias de notación se comprometen a integrar el clima en sus decisiones de inversión. Cada vez más fondos de inversión y fondos de pensión deciden decarbonizar su portafolio. Este movimiento es poderoso y se va a amplificar más aún.
Al mismo tiempo, las empresas no están en la mesa de las negociaciones…
Hay que evitar una confusión sobre el rol de unos y otros. Tratándose del acuerdo jurídico internacional propiamente dicho, son -como es normal- los gobiernos los que negocian. Pero las acciones concretas, tienen que ver muy frecuentemente sobre las empresas y las colectividades. Es todo el sentido de la Action Day que tiene lugar el sábado. Cada uno tiene su responsabilidad, pero el conjunto debe converger a la vez con las negociaciones en el plano político, y la movilización de los actores de la sociedad civil en el marco de la COP 21. En el Bourget, estuve atento a que los representantes de las empresas pudieran ser acreditados como observadores, acceder a la zona de las negociaciones, organizar eventos paralelos y promover soluciones tecnológicas en la galería de las Soluciones. Las empresas nunca estuvieron tan activas y me alegro por esto. Es la convergencia entre el compromiso de los gobiernos y el de las empresas y de la sociedad civil que constituye el cambio de esta COP21.

No temen el green washing de las empresas, que hacen del compromiso medioambiental un eje de comunicación ante todo durante el tiempo de la COP21 ?

Lo que importa es que el compromiso de las empresas sea real y durable. Tengo una convicción: las empresas que no operarán esta transmisión tendrán retardo, perderán clientes y serán penalizadas.
Las empresas para tener visibilidad, desean la fijación de un precio mundial del carbono, con una trayectoria en el tiempo. No se arriesgan a ser desilusionadas.
Las empresas reaccionaran primero a los resultados globales de la negociación, y a su grado de ambición. Pero, es verdad, tienen una sensibilidad particular al tema del precio del carbono y tienen razón. Porque dar un precio del carbono es una herramienta mayor para orientar las inversiones hacia la transición ecológica. Hay que hacer a la vez que las emisiones de carbono más costosas y las energías renovables menos onerosas. Es por eso que es útil fijar un precio del carbono, no necesariamente uniforme para todos a corto plazo, pero que progrese a medida que los Estados se conviertan. La noción de corredor de precios puede ser pertinente en este asunto.

El texto del acuerdo estipulará el principio de semejante precio de carbono ?

Este tema de la tarificación del carbono no es directamente objeto de la negociación. Habrá una referencia general al precio del carbono, pero no es seguro. Se definen primero compromisos globales y se deja luego a los Estados elegir los medios precisos de su puesta en macha. Varios jefes de Estado abordaron esta temática el lunes desde el comienzo de la conferencia. Por ejemplo, China pretende fijar un precio a nivel nacional desde 2017. Los espíritus evolucionan rápidamente.

Es mejor una tasa carbono o un mercado de las emisiones de CO2 ?

Existen argumentos a favor de los dos sistemas. En este punto, no es necesario tener un instrumento único, lo que deja márgenes de maniobra a los Estados. En Francia, nosotros deseamos dar visibilidad a los inversores fijando objetivos de mediano plazo en la ley de transición energética, vía la tasación del carbono: está previsto que la tonelada pase de 7,5 euros a 30 euros de acá a 2017, luego a 56 euros en 2020 y 100 euros en el horizonte de 2030.

Cuales otras señales le parecen absolutamente necesarias para un acuerdo ambicioso?

Seria excelente poder fijar un objetivo de largo plazo tan claro y operacional como sea posible. La discusión está en curso al punto de saber si puede haber un objetivo cifrado para 2050. Los medios económicos en particular quieren conocer adónde vamos, y especialmente sobre las energías limpias – vamos hacia 100% ? – y sobre lo que llamamos decarbonización. Otro punto crucial es la adopción de una cláusula de cita que permita incitar a una revisión periódica que aumenta con respecto a los compromisos de los Estados: es una de mis fuertes convicciones. Se evoca lo más frecuentemente una revisión cada cinco años, lo que necesita medidas de equilibrio ya que algunos países, como China, tienen planes a diez años. Habría que determinar también cuando hacer comenzar esta revisión. En 2020 o en 2018, o luego? deberíamos también escucharnos sobre las consecuencias que debemos sacar de estas reuniones. Son obligatorias, deseables, opcionales en función del hecho que se trata de un país rico o en desarrollo? Esto todavía no está definido.

El Congreso americano se pronunció el martes contra el plan anti CO2 del presidente. Aunque la moción no tiene ninguna chance de llegar, esta señal de los republicanos lo inquieta de cara al futuro?

Sabemos que el Compreso de mayoría republicana se opone a la lucha contra el cambio climático, aunque encuestas recientes entre los simpatizantes demócratas, y también republicanos, muestran una evolución de la opinión americana a favor de este combate que la comunidad internacional lleva. Espero que los elegidos tengan en cuenta esto en el futuro. Ese voto no es entonces una novedad: el presidente Obama dijo que opondrá su veto.

El débil nivel actual de los precios del petróleo no constituye una traba a la evolución hacia una economía descarbonizada y a la supresión de las subvenciones a las energías fósiles?

Este nivel complica, y a la vez, simplifica semejante orientación. Con un precio poco elevado, algunos podrian estar tentados de utilizar más el petróleo como fuente de energía. Inversamente, el débil nivel de los precios constituye una oportunidad para reducir o suprimir las subvenciones a las energías fósiles que son del orden de los 500 mil millones de dólares cada año. En la medida en que tenemos que llegar a destinar al clima 100 mil millones de dólares anuales en 2020, será deseable tomar esta oportunidad para que algunos países instauren tasas de carbono. Francia se comprometió con esto.

Como asegurarse de la realidad de la reducción de las emisiones de gases a efecto invernadero? Los satélites pueden constituir una de las soluciones?

En la negociación actual, existe un debate sobre la transparencia y el control. Algunos países van hasta reclamar la instauración de una Corte de Justicia internacional con poder de sanción pero son, hasta ahora, poco numerosos. Para esquematizar la opinión dominante, la mayoría desean un conocimiento de la realidad de las emisiones sin por eso un dispositivo intrusivo. Los términos del debate corren el riesgo de evolucionar de acá a algunos años con los avances de la tecnología de la que forma parte la observación satelital. Por ejemplo, el CNES debe lanzar antes de 2020 el satélite MicroCarb que permitirá determinar lo que los países emiten. Más allá de este aspecto técnico, pienso que iremos en general hacia una mayor transparencia. Hay que encontrar las modalidades que permitan verificar los compromisos. En Lima, el año pasado, algunos Estados habían propuesto la idea de una mayor precisión de los planos nacionales de contribuciones, los INDC. Esta propuesta no prevaleció, primero porque estábamos al inicio de un proceso nuevo, y también porque con semejante acercamiento corríamos el riesgo de desatar paradojalmente un fenómeno de aminoración de los países en sus ambiciones. A plazo, estaré convencido de que la presión de los pares y de las opiniones públicas será fuerte por una mayor transparencia.

Usted pidió el miércoles a los negociadores que aceleraran el proceso. Estima usted haber sido comprendido?

Este mensaje que dirigí a los negociadores era necesario, y creo que fue comprendido. Es necesario que el proyecto de texto que me será remitido el sábado sea lo más acabado posible. Ya que debemos luego, con los ministros y los negociadores, concentrarnos en algunas de las grandes opciones políticas que quedan por arbitrar. Hoy en día, todo el mundo está trabajando en ese sentido. Mi rol de presidente de la COP21 es escuchar a cada uno, ser imparcial, pero favorecer un compromiso ambicioso. Es este espíritu el que debe imponerse.
Fuente : Les Echos, 4 décembre 2015

publicado el 20/01/2016

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