Presentación & fechas claves [fr]

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Las relaciones entre Francia y la Argentina tienen sus raíces en la independencia de este país, proclamada el 9 de julio de 1816 en el Congreso de Tucumán, los ideales políticos franceses de la Ilustración fueron inspiradores del movimiento, nacido en Buenos Aires el 25 de mayo de 1810. Más tarde en el mismo siglo, los lazos entre los dos países se fortalecen con la afluencia de emigrantes franceses a la Argentina, que atrae a casi 250.000 personas entre 1880 y 1910, sobre todo vascos, bearneses y aveyroneses. En el mismo tiempo, Francia sirve de modelo a la Argentina para que su realización en numerosos ámbitos, en particular en el área del derecho (influencia del Código Civil), de la educación, de la universidad, de la ciencia y de la medicina.

La historia de la Argentina está así íntimamente unida a la de Francia desde su origen: de manera altamente simbólica, el Libertador Don José de San Martín vivió mucho más tiempo en Francia que en Argentina, y pasó muchos años de exilio en París y en la región parisina (Grand Bourg) antes de terminar sus días en Boulogne-sur-Mer, donde falleció el 17 de agosto de 1850.

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El Libertador José de San Martín ©Ministerio de Desarrollo Social

A lo largo de estos dos siglos, una relación singular se va edificar entre Francia y la Argentina, cuya amplitud se puede ilustrar con la diversidad y la intensidad de los intercambios entre los dos países: educación, ciencias, artes, economía y construcción de grandes infraestructuras. “Los Años Dorados” (1880-1930), que ven a grandes nombres de la arquitectura, como Paul Parter, René Sergent o Norbert Maillart, construir algunos de los más bellos edificios de la ciudad, se traducen con una fuerte influencia del gusto francés de la época, que marcó profundamente el paisaje de Buenos Aires. La aristocracia del “granero del mundo” tenía lazos muy fuertes con Francia por su pensamiento y su modo de vida. Buenos Aires ganó por esto el título bien merecido de “París de América Latina”.

Más allá de la arquitectura y del urbanismo, parece justo evocar la ilustre figura del paisajista francés Charles Thays, que creó a principios del siglo XX la mayoría de los parques y jardines que siguen adornando Buenos Aires hoy en día, pero también otras ciudades del interior e incluso numerosas estancias, aclimatando en la Argentina especies – árboles y flores – que no estaban antes. Desde lejos, Charles Thays proseguía así la considerable obra científica que el naturalista y botanista francés Aimé Bonpland había llevado un siglo antes, primero en compañía de Humboldt y después sólo durante decenas de años, descubriendo y catagolando miles de especies vegetales desconocidas hasta ese momento por los Europeos, y consiguió volver cultivables al arbusto que da origen a la yerba mate, materia prima del famoso mate, que se volvió gracias a este descubrimiento la bebida que comparten todos los Argentinos.

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Mapa de acuarela de la Plaza Colón, firmado por Thays en 1892 ©Soledad Vallejos

La historia del tango constituye también una ilustración más de esta relación creativa e intensa que une a nuestros dos países, y especialmente a París y Buenos Aires. Personificado en Carlos Gardel, hijo de Toulouse pero artista eminentemente argentino, el tango, aparecido en el puerto de Buenos Aires, consiguió sus cartas de nobleza en los salones parisinos antes de ser reconocido como el símbolo artístico y sentimental más famoso de Argentina.

Francia y Argentina van a encontrarse numerosas veces por la historia cruzada de estudiantes, investigadores, religiosos, profesores, eruditos, y hombres de Estado que vivieron en uno de los dos países. Desde el General San Martín a los militantes perseguidos durante la dictadura militar (1976-1983), Francia fue a menudos tierra de acogida de exiliados argentinos. 22 franceses murieron durante esta dictadura, después de haber sido raptados (“los desaparecidos”), torturados y asesinados.

La esencia de la relación franco-argentina corresponde bien a este vínculo del espíritu y del corazón. Numerosas figuras lo ilustran. Para citar solo algunas del último medio siglo pasado, podríamos evocar el nombre de los Premios Nobel argentinos Houssay y Leloir, de origen francés, o mencionar con reconocimiento a Victoria Ocampo que acogió en su casa, publicó y ayudó generosamente a grandes escritores franceses, como André Malraux y Roger Caillois. La revista SUR, fundada y animada por ella durante medio siglo, contribuyó mucho al conocimiento mutuo de las literaturas francesa y argentina. Joseph Kessel, que nació y se educó en la Argentina, reconocido de manera universal como uno de los mejores escritores franceses del siglo XX, encarna él también esta atracción recíproca y creativa entre la Argentina y Francia.

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La Villa Ocampo, mítica residencia de Victoria Ocampo, en San Isidro (Provincia de Buenos Aires) ©Villa Ocampo

La aeropostal es también una bella aventura humana, técnica e industrial compartida por Argentina y Francia. Lanzada tras la Primera Guerra Mundial, permitió unir por vía aérea Europa del Oeste a América del Sur. Empezada en Toulouse, la “Línea” fue creada a costa de grandes sacrificios, que relató Saint-Exupéry o sirvieron de inspiración de sus obras maestras. Jean Mermoz, Henri Guillaumet y Almonacid son los otros tres nombres más gloriosos de esa época.

Unas relaciones bilaterales excelentes

Desde la restauración de la democracia en 1983, las relaciones entre nuestros dos países son excelentes.

Política exterior
Fueron marcadas desde un cuarto de siglo por numerosos intercambios de alto nivel, desde la visita oficial a Francia del Presidente Raúl Alfonsin en junio 1985 hasta la visita de Estado del Presidente François Hollande, en Argentina, en febrero de 2016. Ministros y parlamentarios (diputados y senadores) animan estos intercambios. La cooperación descentralizada (de ciudad a ciudad, de provincia argentina a región francesa) enriquece también esta relación.

Francia y Argentina trabajan permanentemente juntas en las instituciones internacionales, particularmente en las Naciones Unidas, o en el marco de las relaciones Unión Europea – Mercosur y, más recientemente, en el G20. El campo de los derechos humanos es un eje esencial de la relación franco-argentina: nuestros dos países obraron así juntos para la adopción y la puesta en marcha del Convenio de las Naciones Unidas sobre la protección contra las desapariciones forzadas, que entró en vigencia en 2010.

Relaciones económicas

Las relaciones económicas entre los dos países llevan el sello de la historia, antigua y presente. Los empresarios franceses participaron ampliamente en la construcción de la Argentina moderna a partir de finales del siglo XIX, tanto en Buenos Aires como en el interior (construcción del puerto de Rosario por ejemplo). Estas relaciones nunca dejaron de existir en Argentina, aunque se transformaron profundamente a lo largo de los años.

En el día de hoy, la Argentina es el tercer socio comercial de Francia en América Latina, y Francia figura entre los primeros inversores extranjeros en Argentina. En 2015, los intercambios bilaterales se elevaron a 1.7 mil millones de euros. Hoy, alrededor de 250 empresas francesas están establecidas o representadas en Argentina. Al lado de la amplia red de las PYMES, figuran algunos de los nombres más destacados de la industria y de los servicios de Francia, como Air France, Renault, PSA (Peugeot-Citroën), Danone, Louis-Dreyfus (comercio de granos), Accor (hostelería), Carrefour (gran distribución), Pernod-Ricard, LVMH (Chandon), o Sanofi.

La Cámara de Comercio y de Industria Franco-Argentina, que tiene su sede en Buenos Aires, trabaja para el acercamiento de los hombres de negocios franceses y argentinos.

Intercambios artísticos, culturales, intelectuales y científicos

Hoy en día, el espíritu de creación sigue ilustrando la relación entre los dos países. Los actores y directores de teatros argentinos triunfan en París, de Marilú Marini a Alfredo Arias. Los vínculos artísticos e industriales entre las cinematografías de los dos países son muy estrechos. La Embajada de Francia en Argentina contribuye a la difusión cultural del cine francés, a lo largo del año, así como a la promoción de la cinematografia francesa en eventos puntuales como los principales festivales internacionales o temáticos de cine. Otra dimensión particularmente importante es el fomento de los intercambios entre el mundo del cine argentino y francés con los programas "Aide aux Cinémas du Monde" y "La Fabrique des Cinémas du Monde".

Casi 1.000 estudiantes franceses siguen sus carreras en universidades argentinas y Francia recibe a muchos estudiantes argentinos (Francia es el cuarto país de acogida de estudiantes argentinos).

El Centro Franco-Argentino de altos estudios en ciencias sociales de la universidad de Buenos Aires y él recién creado de la Universidad de Córdoba permiten un intercambio intenso y fructífero de profesores e investigadores de alto nivel en los campos de las ciencias sociales y humanas, sectores de excelencia de la relación franco-argentina desde hace mucho.

Las Alianzas Francesas de la Argentina, que son cerca de 50, establecidas en 74 ciudades por todo el país, reciben alrededor de 16.000 estudiantes al año, que desean aprender el francés o perfeccionarlo. Ofrecen a cualquier público una larga gama de actividades culturales y artísticas liadas a nuestros dos países (libros, muestras, conciertos etc.).

Presencia francesa

Francia mantiene en la Argentina una Embajada y un Consulado General (competente para el conjunto del territorio argentino).

Hoy en día, aproximadamente 15 000 franceses están establecidos en Argentina (matriculados en el registro de los franceses establecidos fuera de Francia).

El Liceo Franco-Argentino Jean Mermoz escolariza en Buenos Aires aproximadamente 1.450 alumnos, en su mayoría franceses y argentinos.

publicado el 21/07/2016

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