Santiago de Liniers y Bremond,
el héroe
francés de La Reconquista
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Las invasiones inglesas de 1806 y 1807 constituyen un punto de partida inevitable para la reconstrucción del proceso político que condujo a la Revolución y a lucha por la independencia de las provincias que integraban el antiguo Virreinato del Río de la Plata.
Los vecinos de Buenos Aires que estuvieron solos en la reconquista y en la defensa de su ciudad cuestionaron la continuidad de un virrey que había demostrado no estar la altura de esas dramáticas circunstancias. El monopolio del poder ostentado por los grupos peninsulares fue quebrantado por la efervescencia de las masas de la ciudad y la campaña que habían comprobado, en un movimiento de resistencia exitoso contra las fuerzas invasoras, la eficacia de la organización y de la cohesión para las empresas mas atrevidas.
Habrá que esperar hasta 1810 para que con la destitución de las autoridades virreinales se forme el primer gobierno criollo y algunos años mas para la declaración formal de la independencia de las provincias rioplatenses. El héroe de la hora fue, sin embargo, el francés Santiago de Liniers y Bremond, jefe del apostadero naval de Buenos Aires y leal servidor de la corona española.
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Por su destacado desempeño en el intento de recuperación de Gibraltar fue destinado en 1788 al apostadero de Río de la Plata donde combatió en repetidas acciones contra los buques ingleses que bloqueaban las costas y obstaculizaban el tráfico comercial entre las colonias españolas. En 1802 fue designado gobernador de los treinta pueblos de las misiones y dos años después se lo nombró Jefe del apostadero naval de Buenos Aires.
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En 1806 el General inglés Carr Berresford se apoderó de la ciudad de Buenos Aires pero las milicias reunidas por Liniers en la Banda Oriental logran la reconquista de la capital del virreinato. Tras la victoria el voto popular lo erige gobernador político y militar de la ciudad. En 1807 un nueva expedición británica toma Montevideo. Luego de la derrota de las fuerzas conducidas por el Virrey Sobremonte y tras la heroica defensa de la ciudad de Buenos Aires, el pueblo porteño exigió al cabildo la destitución, prisión y deportación del Virrey. La corona española nombra entonces a Liniers, virrey, gobernador y capitan general del Río de la Plata. Pese a la negativa de Liniers a reconocer a José Bonaparte como rey de España, su origen lo hizo sospechoso de una conspiración que pretendía anexar a Francia el Río de la Plata. Reemplazado en el cargo de Virrey por Cisneros, los acontecimientos revolucionarios de 1810 lo sorprendieron en Córdoba. En agosto, mientras intentaba organizar una fuerza militar para sofocar el movimiento porteño fue apresado y ejecutado por orden de gobierno revolucionario. |
| Paul
Groussac, biógrafo de Liniers.
Escritor, crítico e historiador nacido en Toulouse en 1848 fue una de las más destacadas figuras de la cultura argentina. Su labor en el país se vinculó a importantes instituciones como el Colegio Nacional y la Biblioteca Nacional en cuya dirección permaneció desde 1885 hasta su muerte ocurrida en 1929. Entre sus trabajos como historiador sobresale su obra "Santiago de Liniers, Conde de Buenos Aires, 1753-1810", aparecida en 1907. |
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