El aporte francés en el desarrollo de la pintura argentina
A diferencia de otras áreas de hispanoamérica colonial el virreinato del río de la Plata careció de una fuerte tradición cultural. En el caso de la pintura la llegada de artistas europeos a partir del siglo XIX constituyó un estímulo decisivo para el desarrollo de la producción pictórica local. Tras la independencia, la pintura que hasta entonces había tenido un marcado carácter fundamentalmente religioso, comenzó a incorporar nuevos temas y a expresarse en nuevas modalidades como los retratos y la pintura costumbrista.
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| Recovieja
y pirámide
acuarela, 1839 |
Catedral
de Buenos Aires
acuarela, 1829 |
El
matadero
acuarela, 1829 |
Por primera vez ojos no españoles comenzaron a visitar Buenos Aires y muchos extranjeros produjeron trabajos iconográficos o artísticos de gran valor. Entre los "viajeros dibujantes" -como los llama un autor-, fueron muchos los franceses que a través de sus ilustraciones reflejaron el paisaje, las costumbres y los diversos aspectos de la sociedad rioplatense.
El ingeniero francés Charles Henri Pellegrini llegó a Buenos Aires a fines de 1828 contratado por Rivadavia para colaborar en las obras del puerto. Los acontecimientos políticos comprometieron ese emprendimiento y Pellegrini comenzó a pintar retratos como medio de subsistencia. En esta tarea desarrolló una gran habilidad y buena parte de su obra consiste en logrados retratos de los mas importantes personajes de la época. No obstante ello, Pellegrini se sintió vivamente atraído por los temas urbanos. La moda, los salones porteños, los edificios y el trabajo en los saladeros y mataderos reflejados en sus pinturas y litografías forman un conjunto gráfico que ilustra de modo incomparable la sociedad de Buenos Aires durante la época de Rosas.
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| Camino
del reñidero
litografía coloreada, 1841 |
Tertulia
porteña
acuarela, 1831 |
Con su famoso álbum "trajes y costumbres de la Provincia de Buenos Aires" impreso entre 1833 y 1835, el franco-suizo Cesar Hipólito Bacle alcanzaría una gran celebridad. Fue por varios años el impresor y litógrafo del estado de Buenos Aires y en su imprenta colaboraban calificados artistas como Hipólito Moulin, Julio Daufresne, Juan Francisco Guerrin y Alfonso Fermepin.
Curiosamente, los conflictos entre la Confederación Argentina y Francia tuvieron importantes consecuencias para el desarrollo de la pintura en la Argentina. En 1839 llega el capitán Adolphe D'Hastrel con la escuadra francesa comandada por el almirante Leblanc. En sus ratos de ocio pintó varias vistas del puerto de Buenos Aires, Montevideo y Rosario, como así también diversas figuras humanas. Junto con él, llegó Jean Baptiste Henri Durand Brager, cuyas notables condiciones como pintor le permitirían tiempo después desarrollar una exitosa carrera en Francia.
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| Isla
Martín García
acuarela de D´Astrel, 1839 |
Vista
de Buenos Aires
acuarela de Durand Braguer, 1841 |
Raimond Quinsac Monvoisin ha sido considerado uno de los más talentosos artistas que arribó a sudamérica en el siglo XIX. Fue Alumno de Guerin y condiscípulo de Delacroix. Estuvo sólo algunos meses en Buenos Aires, a fines de 1842, en viaje hacia Chile pero le bastaron para confeccionar piezas de gran calidad como "El gaucho federal", "La porteña en el templo" y "Soldado de Rosas" entre otras.
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| El
gaucho federal
óleo |
La
porteña en el templo
óleo |
Soldado
de Rosas
óleo |
Los años que siguen a la caída de Rosas crearon un ambiente mas propicio para la acitividad creadora. LLegaron entonces los artistas B. Marcel, F. Artigue y E. Lahore que se dedicaron inicialmente al retrato para volcarse luego a la fotografía. Otros, como A. Durand y Jean Louis Palliere, abordaron temáticas de corte más costumbrista.
La contribución de Pallière a la iconografía argentina ha sido realmente importante. Había nacido en Río de Janeiro, pero adoptó la nacionalidad francesa que era la de sus padres. Residió en París durante muchos años y allí se formó con Eduardo Picot. Permaneció en la Argentina entre 1855 y 1866 recorriendo buena parte del país lo que le permitió mostrar en sus dibujos, pinturas y litografías los usos y costumbres del campo argentino.
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| Interior
de pulpería
acuarela, 1858 |
Tropa
de carretas
acuarela, 1858 |
Carreteras entrando en la ciudad óleo, 1860 |
En el último cuarto del siglo XIX los artistas argentinos comenzaron a viajar a Europa en busca de formación. París se convirtió muy pronto en la meca de aquellos argentinos con vocación pictórica como Marco del Pont, Sívori y Villanueva y con ellos se afirmó la influencia francesa en la pintura argentina.
Algunos, por fin, mientras recibián formación académica se mostraron abiertos a los estímulos artísticos que circulaban fuera de las aulas. Es el caso de Martín Malharro quien, en 1902, trae de Francia la versión original francesa del impresionismo representada por Monet, Sisley y Pisarro y cuyo estilo evolucionará posteriormente hacia el fauvismo.